Una redada relámpago de dos semanas en los condados de Hillsborough, Pinellas y Pasco devolvió la esperanza a 60 familias: todos sus hijos, de entre 9 y 17 años, fueron localizados y puestos a salvo tras permanecer reportados como desaparecidos.
Según un comunicado del Servicio de Alguaciles de EE. UU. (US Marshals), la llamada “Operación Ojo de Dragón” incluyó a una veintena de organismos estatales y locales que trabajaron codo a codo para encontrar a los menores en “situaciones críticas”, brindarles atención médica inmediata y detener a quienes se lucraban de su vulnerabilidad.
Los resultados hablan por sí solos: además de los 60 rescates, ocho adultos fueron arrestados por cargos que van desde trata de personas y exposición de menores a peligro hasta posesión de drogas e interferencia de custodia. El alguacil federal William Berger calificó la operación como “la más exitosa en la historia del distrito”, subrayando que varias de las víctimas estaban embarazadas o habían sufrido explotación sexual.
Florida no es terreno virgen para estas redes en 2024 el estado se mantuvo entre los tres con más señales de trata en todo EE. UU., con más de 1 800 alertas y casi 1 900 víctimas identificadas, de acuerdo con cifras recientes del Centro Nacional para Niños Desaparecidos y Explotados (NCMEC).
Para poner el logro en perspectiva, basta recordar “Operation Not Forgotten” (Georgia, 2020), cuando los Marshals rescataron a 39 menores en dos semanas. Aquel operativo marcó un hito, pero “Ojo de Dragón” lo supera en número de víctimas recuperadas y coordinación interagencial, un indicativo de cómo las tácticas han evolucionado en apenas cinco años.
Callahan Walsh, directivo del NCMEC, sostuvo que la clave fue la rapidez del despliegue y la decisión de “atacar a los depredadores donde más daño hacen en la confianza de los chicos”. Los menores recibieron comida caliente, revisiones médicas y apoyo psicológico antes de ser derivados a programas de protección social y, en los casos apropiados, a hogares de acogida.
Las agencias floridanas también buscan que el golpe sirva de disuasión. La Fiscalía Estatal anunció fianzas que llegan hasta los 250 millones de dólares para los principales implicados, una señal de tolerancia cero frente a delitos de explotación infantil.
El gobernador Ron DeSantis, que el año pasado aprobó un aumento de 5 millones de dólares para albergues y programas de reinserción de víctimas, elogió la operación y advirtió “Florida no será refugio de traficantes; quien toque un niño, paga”. Las organizaciones de derechos infantiles valoran la declaración, pero exigen más fondos para prevención digital, pues más del 80 % de los casos de reclutamiento comienzan en redes sociales, según el NCMEC.
Mientras la atención pública se centra en los rescates, expertos en justicia juvenil recuerdan que la verdadera batalla empieza ahora asegurar que cada menor tenga seguimiento psicológico de largo plazo, acceso a educación y oportunidades laborales que rompan definitivamente el ciclo de vulnerabilidad.
Si conoces a un niño desaparecido o sospechas de explotación, las autoridades recomiendan llamar de inmediato al 911 o al NCMEC (1-800-THE-LOST). Porque, como demostró “Ojo de Dragón”, la diferencia entre una pista y el silencio puede ser la vida misma.

